Turiaf: el corazón de la Liga

Turiaf Lakers  Turiaf GonzagaRonny Turiaf es todo un personaje. Eso no se puede negar. Muchos le conocen como el loco del banquillo de los Lakers que no para de animar enérgicamente con la toalla y realizar extraños bailes cada vez que un compañero machaca el aro rival o encesta un triple. Otros recordarán su operación a vida o muerte.  Tras cuatro años en la universidad de Gonzaga, donde era un jugador importante junto a Adam Morrison, fue drafteado por los Lakers en segunda ronda en 2005. Pero los exámenes médicos previos a la firma del contrato revelaron que el tamaño de su corazón era tres veces superior a la media. Su vida corría peligro. Los médicos le dieron tres opciones: dejar el baloncesto profesional y medicarse de por vida, o bien someterse a una operación a corazón abierto y ver si con suerte podía volver a pisar de nuevo una cancha. Eligió la segunda opción y a los cuatro meses ya estaba machacando aros. Pero Turiaf es algo más que eso, es el corazón de la liga. Y no solo por su tamaño, sino por el espíritu que aporta a cada partido, sintiéndolo como el que más, viviendo cada acción, aunque a veces roce el ridículo por lo estrambótico que puede resultar.

Recordando su operación, Turiaf cuenta que tras pasar por el quirófano en la habitación del hospital tenía una camiseta de los Lakers que le servía como motivación para recuperarse cuanto antes. Tales eran sus ganas de volver que a los cuatro meses ya estaba entrenando con los Yakama Sun Kings, equipo de la CBA. Pocos meses después, el entrenador de los Lakers, Phil Jackson, le dio una segunda oportunidad, tal y como lo había hecho la vida con él, y le firmaron un nuevo contrato con el equipo angelino. Desde entonces, vive cada partido como si fuese el primero y el último, tanto desde el banquillo como cuando está sobre la pista. Porque Turiaf también sabes jugar. Es un reboteador incansable, que no da un balón por perdido, intenta taponar al rival hasta la extenuación y este exceso de energía es el que le hace cargarse pronto de faltas. Pero, de nuevo, Turiaf es algo más que eso. Tiene un fiable tiro de 5-6 metros, finaliza los contragolpes con solvencia gracias a su movilidad (es veloz para su tamaño), asiste cuando le cierran y tiene 2 ó 3 movimientos muy interesantes en el poste. Pero sobretodo es un buen jugador porque conoce sus limitaciones y trata de no complicarse. Es un excelente jugador de equipo tanto fuera de la cancha como cuando juega. Desde mi punto de vista es la clase de jugador que ayuda a ganar campeonatos, que en las estadísticas no se aprecia pero que sí contagia a sus compañeros con su entusiasmo y mantiene en todo momento alta la moral del equipo. Con esto no quiero decir que los Lakers ganarán este año (aunque lo están haciendo muy bien). Poco a poco va teniendo más minutos, incluso a jugado de titular, y seguro que en playoffs será uno de los jugadores claves en la segunda línea del equipo.

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